Material y contacto alimentario
De qué está hecho cada artículo, hasta qué temperatura está previsto y qué se puede afirmar con honestidad sobre su reciclaje. Los certificados están publicados en PDF y los documentos de contacto alimentario viajan con el pedido.
Un comprador profesional que compara proveedores mira tres cosas del envase antes que ninguna otra: de qué está hecho, hasta dónde aguanta y qué papeles de contacto alimentario acompañan al pedido en la aduana. Esta página contesta a las tres con lo que figura en las fichas del catálogo, sin atribuir al producto virtudes que no le corresponden: los mismos valores reaparecen en su presupuesto, línea por línea, y los certificados están publicados con su fecha de validez para que los compruebe antes de escribirnos.

Cartón, gramaje y la capa interior
El cuerpo es cartón previsto para contacto alimentario y su espesor se expresa en gramos por metro cuadrado; lo fabricamos nosotros, así que el valor se declara por referencia y no como una franja genérica. En la lista conviven varios valores: 170-190 g/m² en el vaso de 4 oz, 190 g/m² en los demás formatos cortos; 214 g/m² en los de 7, 9 y 12 oz, y 295 g/m² para los de 8, 14 y 16 oz.
Ese número no es un adorno de ficha técnica: manda en la rigidez, decide si la pared cede al apretarla con la mano y suma kilos al contenedor que usted paga. Por dentro, la cara que toca la bebida lleva una película muy fina de polietileno extendida sobre la bobina antes del troquelado. Sin ella la fibra chupa el líquido en pocos minutos; con ella, la pared resiste el servicio y la costura vertical puede cerrarse con calor en lugar de con adhesivo, y aguanta las semanas de transporte hasta su almacén.

Una capa, dos capas y el terreno del PET
La versión de pared sencilla resuelve la mayor parte del consumo: pesa menos, ocupa menos estantería y basta para la barra y para el trayecto corto, con manga si el establecimiento la usa. La de doble capa, presente en 4, 7 y 8 oz y también en 14 y 16, monta una envolvente adicional que permite agarrar la bebida recién servida sin accesorio; como las cotas exteriores no varían respecto a su equivalente sencilla, el cierre elegido sigue sirviendo igual y usted deja de comprar y almacenar la manga de cartón por separado.
El PET juega en otro terreno. Es plástico rígido, transparente y previsto solo para líquido frío; el calor lo deforma, así que no releva al cartón en la carta caliente, y su impresión se resuelve en offset seco, a dos tintas de serie y hasta cuatro bajo pedido, y no en flexografía como el cartón. Ninguna de las dos gamas entra en el microondas ni en el lavavajillas, y no por una carencia del producto: son envases de un solo uso, pensados para servir y retirarse, no para recalentar una ración ni para lavarse y volver al armario. Conviene decírselo así al personal de sala, que es quien improvisa cuando nadie lo aclara; si su servicio incluye un paso de recalentado, indíquelo en la consulta y descartamos de entrada las referencias que no lo admiten.
Reciclable, biodegradable y lo que se puede afirmar
Es la duda que más llega y merece una respuesta exacta. Un vaso de fibra con revestimiento interior es un material compuesto: cartón por fuera, plástico por dentro. Donde hay una instalación capaz de separar ambas capas, la fibra se recupera y vuelve al circuito; donde no la hay, la pieza termina en la fracción de resto. La respuesta depende entonces del sistema de recogida del municipio o del país de destino, y no del artículo en sí, de modo que un mismo vaso admite dos respuestas distintas según dónde se tire: díganos el mercado de destino y le decimos qué puede declarar allí antes de cerrar la impresión.
Los certificados que sí tenemos
Biodegradable no lo es, y aquí no se vende como tal. Justamente el revestimiento que mantiene el líquido dentro es el que retrasa la descomposición del cartón, y llamar compostable a esta pieza sería inexacto. Con los certificados no hay misterio: están publicados en la página de certificados, con nombre y fecha de validez — ISO 22000:2018, ISO 9001, ISO 14001, ISO 45001, ISO 10002, el registro sanitario de establecimiento y el registro de marca —, todos en PDF y descargables antes de pedir presupuesto. Lo que no hacemos es prometer un sello que no tenemos: no hay certificación de compostabilidad, porque estos artículos no son compostables. Se utiliza materia prima apta para contacto alimentario y los papeles que corresponden a ese material y a ese lote se entregan durante la fase de oferta, para que su responsable de calidad los examine antes de comprometer una compra.
Cómo se acredita todo esto en un pedido
Cada consulta se contesta con la especificación tal y como se va a producir: material, gramaje cuando está declarado, recubrimiento interior, cotas y datos de embalaje. A partir de ahí, los documentos técnicos y de contacto alimentario del artículo se comparten dentro de la propuesta, antes de que usted apruebe nada y antes de que se reserve material. No adelantamos por escrito ni un dato que no podamos respaldar con papel detrás, aunque eso deje alguna casilla sin rellenar hasta la siguiente respuesta; en la línea de cartón el pedido mínimo son 3 palés, es decir 60 cajas, y cuántas piezas suponen depende de las unidades por caja de cada medida; en los vasos PET, el mínimo es un camión completo. Ahora bien, en los artículos de cartón también podemos servir 1 o 2 palés en carga parcial si recoge la mercancía en nuestra fábrica con su propio vehículo o con el transportista que usted contrate; cuantos menos palés, mayor es el precio unitario.
Si su cadena de suministro pide una comprobación previa, existe una vía más: los compradores que quieren ver con sus ojos cómo se conforma y se sella la pieza pueden concertar una cita en Estambul antes de dar por bueno un formato que no conocen. Y si lo que busca es comparar dos materiales para una misma ración, escríbanos indicando la bebida, la temperatura a la que se sirve y el volumen anual que estima; la propuesta llegará con la opción de fibra y la transparente puestas una junto a la otra.
Material y contacto alimentario en aduana: lo que el importador necesita
Para el comprador esta página no es una clase de química, sino una cuestión de papeles. La mercancía en contacto con alimentos se despacha contra documentos; un envío sin ellos espera en la frontera mientras corren los gastos de estadía. Por eso la declaración de conformidad para contacto alimentario, el registro sanitario TR-34-K-094873 y el certificado ISO 22000 viajan con el expediente del pedido, no a petición tres semanas después.
Si su mercado exige una redacción concreta o un certificado adicional, indíquelo al pedir presupuesto y no después de cargar: la mayoría de los documentos se emiten para el envío, pero solo antes de que salga. Los certificados son PDF descargables — compruébelos antes de pedir. Después el circuito es el de siempre: su consulta recibe una oferta escrita, la condición de entrega depende del tipo de carga, con FCA como norma, se emite la factura proforma y, con la transferencia recibida, la referencia entra en el programa de producción.
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