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Vasos para helado: qué tamaño pedir

Vasos para helado: qué tamaño pedir - portada del blog de Optima Cup

Elegir vasos para helado es una decisión de compra, no de catálogo

Indíquenos el formato, la cantidad y el país de entrega y le devolvemos el presupuesto con la ficha técnica completa. Optima Cup es la marca de exportación de Elit Cup: los vasos se fabrican, controlan, embalan y expiden desde una única planta en Estambul, lisos o impresos con su propio diseño.

Casi ninguna heladería eligió su formato a propósito. Un proveedor tenía algo en stock, la tienda lo aceptó y dos años después todo el negocio depende de aquel accidente: la bola pesa lo que pesa porque el vaso mide lo que mide, las cucharillas se compraron para encajar y el hueco del congelador se midió para esa caja. Por eso el segundo pedido es una conversación mucho más difícil que el primero.

Este texto está escrito para quien firma ese pedido: la heladería que pasa del cash and carry al fabricante, el distribuidor que añade una línea de postres, el importador que necesita saber qué cabe en un contenedor antes de comprometerse. Todas las cifras proceden de la especificación de producción de los dos formatos que fabricamos.

Dos formatos, dos trabajos: 100 cc y 200 cc

Las listas largas de catálogo despistan: los vasos para helado que una línea fabrica de verdad son dos. En la práctica una línea fabrica una ración de degustación y una ración de venta, y el resto son variaciones de esas dos. Las medidas verificadas:

  • 100 cc — 100 ml, 45 mm de alto, 85 mm de diámetro de boca, 72 mm de base, 5,75 g por unidad.
  • 200 cc — 200 ml, 65 mm de alto, 90 mm de diámetro de boca, 72 mm de base, 7,20 g por unidad.

Los dos se forman con cartón de 255 g/m2 y llevan una película de polietileno de 15 g/m2 en la cara interior. Los dos se embalan en cajas de 1.000 unidades, en cartuchos de 50, y viajan con la partida arancelaria 4823.69. Fíjese en la base: 72 mm en ambos. Quien trabaja con los dos formatos no necesita un segundo soporte ni una segunda bandeja de mostrador.

El formato pequeño es la ración de degustación y la infantil. Quien busca tarrinas de helado del tamaño mínimo útil casi siempre se refiere a este. Se usa para probar delante de la vitrina, en el bufé de hotel y en catering, donde se trata de servir poco a mucha gente. El de 200 cc es la ración de venta diaria: dos bolas o un remolino generoso de soft, con espacio por encima del borde para salsa y toppings. Quien solo va a trabajar con un tamaño, casi siempre trabaja con este.

El diámetro de boca decide antes que ninguna otra medida

El borde es donde el vaso se encuentra con todo lo demás del negocio: la cuchara de bola, la cucharilla, la salsa y la tapa. Cinco milímetros entre 85 y 90 mm parecen nada sobre el papel y deciden mucho en el mostrador.

Un cuerpo ancho y bajo deja la bola visible por encima del borde, y eso es exactamente lo que vende una vitrina. La cucharilla tiene espacio y el cliente no termina rascando de lado. Un cuerpo estrecho y profundo esconde el producto y ralentiza el consumo. Por eso la ración de venta se dibujó con 65 mm de alto y 90 mm de boca, y no al revés.

El borde decide además la tapa, y ahí es donde fallan la mayoría de los primeros pedidos. Para el formato de 200 cc existe una tapa cúpula de 93 mm, disponible bajo pedido. El de 100 cc se sirve sin tapa. Si en su plan aparecen la venta para llevar, el reparto a domicilio o el lineal de un supermercado, esa única línea decide qué formato debe comprar.

Vasos para helado y tapa: resuélvalo en la solicitud, no después de la entrega

La razón más frecuente de que una entrega correcta acabe parada en el almacén es la tapa. El comprador pide el vaso a un origen y la tapa a otro, y nadie comparó los dos diámetros de boca. Pida el diámetro en milímetros y pida la tapa correspondiente en la misma solicitud, para que vaso y tapa se presupuesten juntos y viajen en la misma carga. Si su cliente quiere tarrinas con tapa para venta en lineal, dígalo en la solicitud: eso decide el formato, no el acabado.

Cajas, metros cúbicos y lo que entra de verdad en un contenedor

Con la aritmética del embalaje los vasos para helado dejan de ser un concepto y pasan a ser volumen pagado. Los datos de caja de los dos formatos:

  • 200 cc — caja de 1.000 unidades, 445 x 365 x 670 mm, 7,50 kg, 0,109 m3. En un contenedor de 20 pies entran 260 cajas, en un 40 pies HQ 630, en un camión 792.
  • 100 cc — caja de 1.000 unidades, 445 x 365 x 610 mm, 6,00 kg, 0,099 m3. En un contenedor de 20 pies entran 290 cajas, en un 40 pies HQ 690, en un camión 792.

Traducido a producto: un contenedor de 20 pies son 260.000 unidades en el formato de venta y 290.000 en el pequeño. La diferencia viene de la altura, porque las dos cajas comparten la misma base de 445 x 365 mm y la mayor solo es seis centímetros más alta. Para un importador son esas cifras, y no el peso unitario, las que deciden si el primer envío es contenedor completo, carga parcial o camión.

El almacén se calcula igual. Una caja mide unos dos tercios de metro de alto y contiene veinte cartuchos; quien abre un cartucho al día termina una caja en tres semanas. El cartón no caduca, pero absorbe humedad ambiente y se aplasta. El stock de rotación lenta debe estar cerrado, elevado del suelo y lejos de la condensación del arcón, no en la esquina donde todo el mundo se apoya.

Cartón y recubrimiento: qué aguanta realmente el frío

Para unos vasos para helado la carga es más suave en un aspecto y más dura en otro que en bebida caliente. No hay calor que reblandezca la pared, pero hay condensación por fuera, cucharilla por dentro y, en reparto, una descongelación lenta. Eso lo sostienen dos cosas: el cartón de 255 g/m2, que da rigidez a la pared, y la película de polietileno de 15 g/m2 de la cara interior, que mantiene la humedad fuera de la fibra.

La lección práctica para el comprador es especificar el recubrimiento en lugar de discutir el gramaje del papel. Un cartón pesado con recubrimiento fino o irregular se reblandece igual por la base; un vaso bien recubierto de 255 g/m2 no lo hace. Compare ofertas en dos líneas separadas, gramaje del cartón y peso del recubrimiento. Con yogur helado y toppings líquidos la diferencia aparece antes, porque el sirope permanece apoyado en la pared todo el rato.

Tres errores habituales en el primer pedido

El primero es pedir sin medidas. "Tarrina mediana" significa dos productos distintos en dos fábricas distintas, y las muestras enviadas a partir de esa descripción suelen viajar en balde. Escriba mililitros y milímetros en la solicitud y la discusión termina ahí.

El segundo es comprar vaso y tapa por separado. Comparando precios parece razonable; en el almacén los dos diámetros no coinciden y las dos referencias quedan inmovilizadas.

El tercero es esconder el pico de temporada en la media anual. La venta de helado no es plana: un pedido calculado sobre la media se agota en pleno verano y estorba en invierno. Lo correcto es partir de una semana normal y añadir la temporada como una partida aparte.

La impresión limita cuántos tamaños puede permitirse

Los dos vasos para helado se imprimen en offset CMYK. La impresión convierte el vaso en un rótulo que el cliente pasea por la calle, y también es lo que encarece trabajar con muchos tamaños, porque cada formato impreso lleva su propia preparación y su propio arte final. La mayoría lo resuelve igual: imprime el formato que más vende y deja el otro liso, o diseña un esquema de color que se prepara una vez y se aplica a los dos.

Decídalo antes de cerrar cantidades. El stock impreso queda ligado a su marca; el liso no. Si la carta puede cambiar, imprima el formato que sobrevivirá al cambio.

Calcular la cantidad en lugar de estimarla

El método honesto lleva diez minutos. Cuente cuántos cartuchos abre el mostrador en una semana normal, no en la de máxima venta. Cincuenta unidades por cartucho, veinte cartuchos por caja: los cartuchos semanales divididos entre veinte dan cajas por semana. Multiplique por las semanas de cobertura que quiera mantener y sume el pico de temporada como partida independiente.

Dos correcciones importan. La ración pequeña sigue al número de visitas, no a la facturación, así que quien deja probar mucho la consume más rápido de lo que sugiere la caja. Y la decisión sobre la tapa desplaza el consumo: en cuanto entra la venta para llevar, el formato de venta crece y el pequeño se encoge. Lleve las dos cifras a la solicitud, porque unos vasos para helado presupuestados sobre consumo real valen más que un pedido calculado sobre una cifra redonda.

Qué enviarnos y qué recibe a cambio

La solicitud que recibe una respuesta útil es corta. Indique el formato o los formatos, diga si necesita la tapa, dé la cantidad en cajas o unidades, el país de entrega y si los quiere lisos o impresos. Si duda entre los dos tamaños, cuéntenos qué vende y le decimos cuál encaja.

Antes puede mirar las fichas: la tarrina de papel de 200 cc y el formato de 100 cc llevan sus medidas completas, y la gama entera está en la categoría de envases para helado. Cuando lo tenga decidido, use el formulario de presupuesto: le devolvemos vaso, tapa, datos de caja y cifras de carga en un solo documento.

Preguntas frecuentes

Voy a abrir una heladería pequeña y a hacer mi primer pedido serio de envases. ¿Necesito de verdad los dos tamaños, 100 cc y 200 cc, o puedo empezar con uno?

La mayoría empieza por la ración de venta y añade la pequeña cuando el volumen de degustación lo justifica. El formato de 200 cc cubre dos bolas o una porción de soft, que es la mayor parte de los pedidos de pago. El de 100 cc gana su sitio si deja probar con frecuencia, vende ración infantil o sirve postres de bufé. Como los dos comparten base de 72 mm, añadir el segundo tamaño más adelante no obliga a cambiar soportes ni bandejas.

La mitad de mis clientes quiere llevarse el postre, pero mis vasos llegaron sin tapa. ¿Qué tengo que preguntar exactamente al fabricante para que la tapa encaje?

Pida el diámetro de boca en milímetros, no el volumen. El volumen no dice nada del encaje: dos vasos de la misma capacidad pueden tener bocas distintas según su altura. Un formato de 200 ml con 90 mm de boca admite una tapa cúpula de 93 mm; un vaso bajo de 100 ml con 85 mm normalmente no tiene tapa compatible. Pida las dos medidas en la misma solicitud para que lleguen en el mismo envío.

¿Cuántas unidades caben realmente en un contenedor de 20 pies? Estoy calculando si un contenedor completo tiene sentido para una primera importación.

Con un vaso de 200 ml embalado en cajas de 1.000 unidades y un volumen de caja de unos 0,109 m3, en un contenedor de 20 pies entran alrededor de 260 cajas, es decir, unas 260.000 unidades. Un vaso más bajo de 100 ml, con unos 0,099 m3 por caja, da unas 290 cajas, cerca de 290.000 piezas. Un 40 pies high cube equivale aproximadamente a dos veces y media un 20 pies. Si esas cantidades superan con mucho su año de ventas, pregunte por carga parcial o camión.

El presupuesto va por cajas de mil unidades, pero mi tienda consume una fracción de eso a la semana. ¿Cómo planifico el almacenaje para que el stock no se quede años parado?

Razone en cartuchos, no en cajas. Una caja de mil suele ser veinte cartuchos de cincuenta, y un mostrador que abre un cartucho al día tarda tres semanas en terminar una caja. Decida cuántas semanas de cobertura quiere mantener, pida en consecuencia y guarde el resto cerrado, elevado y lejos de la condensación del arcón. El cartón no caduca, pero la humedad ambiente y las cajas aplastadas cuestan más que pedir con algo más de frecuencia.

¿Un cartón más pesado es siempre mejor para postres congelados o estoy pagando por algo que no necesito?

A partir de cierto punto, el gramaje no es lo que falla. En frío no hay calor que reblandezca la pared; el riesgo es que la humedad llegue a la fibra desde la cucharilla, desde la condensación o desde el sirope apoyado en el lateral. De eso se ocupa la película interior de polietileno, no el papel. Compare ofertas en dos líneas separadas, gramaje y peso de recubrimiento, y desconfíe de una ficha que solo menciona una de las dos.

Quiero mi logotipo en los vasos, pero vendo dos tamaños. ¿Imprimir los dos duplica el coste?

No lo duplica, pero cada formato impreso lleva su propia preparación y su propio arte final, así que el segundo tamaño añade un coste real que el liso no tiene. La solución habitual es imprimir el formato que mueve más volumen y dejar el otro liso, o diseñar un esquema de color que se prepara una vez y se aplica a los dos. Decídalo antes de cerrar cantidades: el material impreso queda ligado a la marca y el liso puede reasignarse.

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